
ABC, 25 de noviembre de 1977
Querido director:
Regreso a Madrid, leo el trabajo que sobre el conde Ciano publica Cortés Cavanillas en el extraordinario de ABC del pasado domingo, y quiero puntualizar acerca de la referencia que allí se hace a una “insinuación” nuestra sobre la posibilidad de que un Saboya volviera al Palacio Real de Madrid. Franco nunca me habló de ello; ni tampoco en ningún momento traté yo de ese tema ni con Ciano, ni con Mussolini, ni con el Rey Víctor Manuel. Es muy cierto, como dice Cortés Cavanillas, que Ciano había adoptado una postura muy hostil hacía los Borbones y, sin duda, pronunciaría aquella bravaya de que mientras él fuera ministro no ocuparían el Trono de España.
En uno de mis viajes a Italia, por mi propia, personal y exclusiva iniciativa, llevé unas coronas al pie de los sepulcros del Rey don Amadeo I y de la Reina María Victoria en Superga -panteón de los Saboyas-, antes de ir a almorzar con el Monarca italiano en “San Rosore”, y allí, sin insinuar nada, hablé con la consideración y el respeto que siempre me mereció -por su rectitud, su honradez y su lealtad- aquel nuestro Rey efímero que al ser llamado, cuando era Duque de Aosta, para que ciñera la Corona de España (limpio de ambición), manifestó que sólo la aceptaría sí su nombre pudiera unir a los españoles amigos del orden y la libertad dentro de un régimen jurídico; por lo que, dos años más tarde, cuando llegó a la firme convicción de que serían estériles nuevos esfuerzos suyos para servir a la nación, se desprendió de la Corona, pero no de su amor a España.
Ramón SERRANO SUÑER
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