Las diferencias de la entrevista de Hendaya con las otras por mi celebradas con Hitler, sus ministros y generales, radican solamente en estos puntos: en Hendaya hablaron cara a cara dos Jefes de Estado, provistos ambos de poderes absolutos, mientras que en las anteriores y posteriores entrevistas hablaba yo -por la parte española- como un ministro o representante sin poder resolutivo que no podía llegar a conclusiones comprometedoras. Y cuando se trataba de planteamientos o decisiones graves tenía yo la escapada dilatoria de decir que necesitaba consultar. En Hendaya, por el contrario -a diferencia de lo sucedido en mis encuentros de Berlín y en Berchstesgaden- se enfrentaban dos jefes con facultades decisorias; por lo que. se produjo como corolario aquel acuerdo donde tomábamos el citado compromiso, si quiera fuera con tales reservas y condicionamientos -repito- que desvirtuaban su eficacia.Otra diferencia esencial de nuestra postura en Hendaya con respecto a la adoptada en las conversaciones mantenidas por mí en mis encuentros con el Führer y el 'gobierno alemán fue ésta: sin desdeñar los argumentos utilizados por mí en diferentes ocasiones, pasaron –con Franco- a primer plano las reivindicaciones españolas en Marruecos.
Ramón SERRANO SUÑER